domingo, 28 de julio de 2013

Bloggeando.

Tengo un problema, me pone el estómago blandito. No, ese no es mi problema, mi problema es que no sé si sé confiar. Ya sé, no se entiende. Me lo explico; creo que confío, pero hay algo que no encaja, ajá? Como si yo estuviera obligada a preguntar todo, quiero que todo me quede claro, que este claro, pero ni yo soy clara. 
Tengo otro problema, en cuestiones de información, pero ojo, información no pertinente, es decir, que no vale, no beneficia, sin embargo, ávida de información la busco (en términos actuales sería stalkeo un chingo).

Y no me confundo con una cosa, estoy muy feliz, tanto que puedo decir que estoy enamorada. Mucho, mucho.

En Estados Unidos dicen "in god we trust", ¿a poco no tienen dudas de donde viene eso? Lo mismo en las relaciones humanas, pero es más fácil todo sin preguntar. Alguien me dice "Todo preguntas, Astrid, todo, ¿para qué?" Coño, si responder es fácil, el chiste es querer preguntar, y querer responder.

Releeo.

Tengo pedos, no creo que serios aunque el examen psicológico (según) de la uv me dijo "Consiga ayuda a la brevedad" o una cosa así, de eso ya dos años, y todo sigue funcionando al ritmo que ha funcionado. Nada cambia, la gente menos, yo tampoco... Habrá que ver que tan cierto es.

Sí, la dispersa, la berrinchuda...