martes, 19 de febrero de 2013

La delgada línea entre ser complicado y no tener ni puta idea de lo que se quiere

Es un título largo, ¿no? No soy muy larga, si me quitas la envoltura en realidad estaré corta.
Yo no sé lo que quiero, creo saber lo que no quiero. Me invento amores, me invento historias, me invento, qué cada quien se invente el amor cómo más le duele, sin intención de dolo. Por que si, entonces, no sabes inventarte nada, de nada vale que estés conmigo.
Mírate nada más, ¿leyendo eso? ¿No prefieres algo bueno? ¿Qué te hace pensar qué es malo? ¿Te es complicado? Ya sé, no tienes ni puta idea de lo que quieres. -Pasa, entra, no lo tomes a mal, pero es un cliché no saber que quieres-
Disculpa que no sepa escribir, disculpa si me leo egoísta, y te digo que es mentira eso de "tu felicidad es mi felicidad" dicen por ahí, "de dientes para fuera"... Digo yo, no, mejor no decirlo. Con esa mentira te doy la opción de creerme.
Entonces, si no sabes, no confundas ¿qué no?
Te ilusionaste por un momento, me pasó igual. Repite, que de la repetición, algo queda.


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